Una canasta en el último segundo del líder azulgrana iguala a los suyos con el Real Madrid en el segundo puesto de la Liga Regular

El baile empezó a cinco segundos para el final del partido. En el marcador, todo por decidir: CSKA Moscú y Barcelona, empatados a 70. Balón para el equipo azulgrana y ninguna sorpresa en la pizarra de Stevislav Pesic. Lanzaría Nikola Mirotic, eso estaba claro, pero ¿Cómo lo haría?

La estrella azulgrana recibió en la esquina izquierda del campo, sobre la línea de triple, y emparejado con el cubano Howard Sant-Roos, que acababa de saltar a la pista. Con tan poco tiempo, la opción más probable era un tiro rápido y, por eso, Sant-Roos se le subió encima. Brazo en alto, Mirotic no podía armar el brazo y, entonces, a cinco segundos para el final, empezó el baile.

Amagó con penetrar por dentro de la zona, realizó un reverso para fuera y, en pleno giro, saltó hacia atrás como tantas veces hizo Dirk Nowitzki. El lanzamiento en suspensión evitó el punteo de Sant-Roos y, con sólo cuatro décimas de sobra, el balón entró.

El Barcelona consiguió así una victoria de prestigio en la casa del CSKA y se mantuvo en la disputa con el Real Madrid por el segundo puesto de la Liga Regular. Ambos equipos están ahora empatados a 20 victorias con ocho jornadas por disputar.

La genialidad de Mirotic anuló otra genialidad previa, ésta de Mike James, base del CSKA, que con un triple había conseguido establecer el empate a 80. James llevaba un partido nefasto, incluyendo una pérdida de balón decisiva ante Brandon Davies, pero se redimió con el acierto que pudo forzar la prórroga.

Ninguno de los dos equipos fue capaz de acumular una ventaja notable, los rusos lastrados por el desacierto de James y los azulgranas, por la escasa compañía con la que contó Mirotic. Sólo Cory Higgins, ex del CSKA, y Davies, que curiosamente anotó cuatro de cuatro en triples, sumaron puntos con constancia. Mal día, por ejemplo, para Ante Tomic y Víctor Claver.