La cuenta atrás para los Premios Oscar está a punto de terminar. El domingo 9 (ya madrugada del lunes en España) se entregan en Los Ángeles. ‘Joker’, de Todd Phillips, ha acumulado 11 nominaciones desvelando el origen secreto del peor enemigo de Batman esquivando los códigos del cine de superhéroes

Sólo un villano como el Joker, amante del caos, del desorden, del sinsentido más profundo y perverso, podría conseguir lo imposible: que los críticos más estirados, los periodistas culturales más elitistas, los académicos más carcas… dieran palmas con las orejas ante la película que narra su origen oculto mientras muchos aficionados del cómic torcían el gesto al salir del cine. E incluso (o sobre todo) antes de sentarse en la butaca.

Todo parte de un fundamento bien conocido por quien se haya molestado en saber algo del personaje más allá de sus icónicas apariciones en medios ajenos a la viñeta: el concepto “origen” y el Joker no casan bien. No lo hacen desde su primera debut en 1940, en las páginas del primer número de la nueva colección del Hombre Murciélago, Batman #1 . La firmaba Bob Kane, aunque realmente se limitaba a dibujar las historias que escribían otros (al principio, luego ya ni eso) y llevarse el cheque. En este caso, fueron Bill Finger y Jerry Robinson quienes forjaban al mítico asesino.

“Como estudiante universitario y lector de los clásicos me pareció obvio que cada héroe importante de la literatura, la mitología e incluso la Biblia, tenía un adversario digno que realmente lo fortalecía , desde David y Goliat hasta Sherlock Holmes y Moriarty”, recordaba Robinson décadas después.”Cuando propuse por vez primera el concepto de un supervillano (una adaptación del clásico naipe) Bob y Bill se entusiasmaron, al igual que los editores de DC. De hecho, quisieron que apareciese inmediatamente en la historia principal del nuevo Batman trimestral, que ya estaba en producción”.

Kane en cambio se atribuía a sí mismo la idea (¡qué raro!), inspirado en “las bromas pesadas que gastaba a sus amigos de joven”, mientras que otras fuentes señalan a Finger, quien se basaría en Conrad Veidt y su interpretación en El hombre que ríe, adaptación de la famosa novela de Víctor Hugo.

Sea como fuere, en ningún momento se contó su origen, pese a que apareció dos veces en ese mismo tebeo. Es más, estuvo a punto de no volverlo a hacer porque al final de la segunda historia moría apuñalado por sí mismo. Pero un olvidado editor, Whitney Ellsworth, obligó a redibujar la última viñeta y a añadir una ambulancia que salvaría la vida al personaje y nos llevaría hasta el día de hoy, donde se ha convertido en el hito cinematográfico del momento.

Siguiendo el orden-desordenado que tanto emociona al villano, aquí sería el momento de recopilar todos sus hitos:tres Leones de Oro en el Festival de Venecia, tres BAFTA, dos Globos de Oro, dos Critic’s Choice, la primera película con Clasificación R capaz de superar los mil millones de dólares de taquilla… Pero si fuéramos fieles al espíritu del personaje, lo que deberíamos hacer es recopilar (que no desentrañar, eso es más misterioso que el nacimiento del personaje) los motivos que hacen que el Príncipe Payaso del Crimen invite a artistas de toda índole a reivindicarse bajo su sombra.

Por alguna razón que haría las delicias de los psiquiatras del Asilo Arkham, su porte remueve algo que atrae a personalidades muy dispares, obligándolas a ir un poco más allá cuando se meten en su nívea piel. Dejando para otra ocasión los motivos que llevaron a interpretarlo a actores tan dispares como César Romero, Jack Nicholson, Mark Hammill (doblador de la serie de animación que probablemente ha otorgado la versión más redonda del villano), Heath Ledger (Oscar póstumo a Mejor Actor por su encarnación del villano) o Jared Leto (algún día se sabrá quién desaprovechó una oportunidad única convirtiéndolo en un pandillero), miremos a los dos principales artífices la película que acumula 11 nominaciones a los Premios Oscar.

UN PAPEL HECHO A MEDIDA

Por un lado está Joaquin Phoenix, quien rechazó el papel en numerosas ocasiones pese a que parecía predestinado al mismo. Por el otro, Todd Phillips, el guionista y director empeñado en salir de su encasillamiento como autor de la trilogía de Resacón en Las Vegas por la puerta grande. El actor, que ya ha estado nominado tres veces al Oscar por The Master,En la cuerda floja y Gladiator se tomó su tiempo para aceptar que Phillips no sólo lo había elegido, sino que había escrito el papel pensando en él.

“Tenía grabado en la mente el trabajo anterior de Joaquin, pero lo que más me gusta de él es su estilo y su imprevisibilidad. Nos pareció que esos rasgos de su personalidad encajarían muy bien con este personaje”, afirmaba el realizador. “Mientras otras personas se dedican a las matemáticas, Joaquín toca jazz. Es un crack, no le tiene miedo a nada”.

Pero Joaquin sí tenía miedo. Temía interpretar a un personaje tan icónico, pero supo sacarle una ventaja al asunto. “Siempre he dicho que hay un miedo debilitante y hay un miedo motivador. Hay un miedo con el que no puedes dar un paso más y hay uno con el que dices ‘Está bien, ¿qué hacemos? No es suficiente’. Y terminas buscando más y más dentro de ti. Me encanta ese tipo de miedo. Nos guía y nos hace trabajar más”, confesaba al finalizar el rodaje.

Pero las pesadillas continuaron cuando la película estuvo lista para su distribución. Su llegada a las salas a principios de octubre de 2019 despertó nuevos terrores. En julio de 2012, un joven de 24 años, James Holmes, había protagonizado una masacre en un cine de Aurora (Colorado, Estados Unidos)durante el estreno de El caballero oscuro: la leyenda renace, el filme de la trilogía de Christopher Nolan dedicada a Batman. Holmes asesinó a 12 personas y al ser detenido se identificó como “el Joker”.

Sin hacer spoilers de la nominada a Mejor Película, su final consagra al villano como una especie de referente, un símbolo de muchos conceptos, como el malestar de los desfavorecidos. Incluso hay quien ha ido más allá, denunciando que el discurso que emana de la cinta era una especie de alegato al mundo incel, esa especie de célibes involuntarios que utilizan foros de Internet para promover su neo-machismo contra unas mujeres y una sociedad que los desprecia.

Pero lo que Phillips y Phoenix buscaban era hacer arte. Provocar la reflexión. “Todos somos culpables. Todos hemos pecado“, reconoce el intérprete. “Y pensé ‘aquí está está la película: no va ser fácil para ti como espectador’. Hay momentos en que vas a sentirte conectado con él, en que vas a apoyarlo, y momentos en los que vas a sentir repulsión por él. Me gusta la idea de retar al público y retarme a mí mismo a explorar a un personaje de esa manera. Es raro hacerlo así en cualquier película, pero especialmente en las películas de superhéroes”. Pero claro, ¿es Joker una película de superhéroes?

CONFLICTO SUPERHEROICO

Durante el rodaje y la promoción, Phillips y todo su equipo hicieron un esfuerzo desmesurado por alejarse de las adaptaciones de cómics. “Me han ofrecido algunas a lo largo de los años, pero mi respuesta siempre fue ‘no veo esas películas. Siempre son muy ruidosas”, confesaba a Los Ángeles Times. Menos pereza le daba dedicar elogios y más elogios a las grandes películas de los años 70 y 80, las mismas en las que incrustó su Joker.

No por nada, el filme arranca con el logotipo de la Warner Bros. de por entonces. A lo largo del metraje hay constantes referencias a Serpico, Network, un mundo implacable y, sobre todo, Taxi Driver y El Rey de la comedia, obras del dúo artístico formado por Martin Scorsese y Robert de Niro. El actor incluso aparece en la película como el presentador de un night show que inspira al protagonista.

Scorsese estuvo a punto de dirigirla primero y producirla después. Finalmente, cedió el cargo a su socia habitual, Emma Tillinger Koskoff, precisamente una experta en plasmar el lado sórdido de las ciudades, justamente lo que buscaba reflejar el Gotham de 1981 en el que se enmarca la cinta. “Emma es una de las grandes productoras de Nueva York y tuvimos la suerte de contar con ella”, explicaba el director, quien decidió junto a su otro productor, nada menos que Bradley Cooper, optó por rodar casi todo en emplazamientos físicos.

Y así, en vez de gente haciendo salvajadas inspiradas en el Joker tenemos a turistas acudiendo a las escaleras del modesto barrio de Highbridge, en el Bronx, para imitar el ya mítico bailecito de Phoenix al ritmo del tema Rock and Roll de Gary Glitter. Caso distintos es que en las manifestaciones que se suceden por todo el mundo, la máscara del payaso sustituya entre los manifestantes a la Guy Fawkes, la misma que lucía el personaje V de otra adaptación de un cómic, V de Vendetta.